EL ESTRÉS, ¿SIEMPRE ES NEGATIVO? - Ilusiona psicólogos
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11 May EL ESTRÉS, ¿SIEMPRE ES NEGATIVO?

 

El estrés es una palabra que nos acompaña diariamente: en el trabajo, con la familia, en casa…Además, es una palabra que define algo negativo… ¿no? Es lo que se suele pensar y hoy nos gustaría desmitificar un poco la parte negativa asociada al estrés.

A continuación os dejamos un cuento que nos puede ayudar a reflexionar sobre este tema:

 

Fábula del vaso de agua

En una terapia grupal sobre el manejo de la tensión, la psicóloga en un momento dado levantó un vaso de agua. Todos los asistentes esperaban oír la típica pregunta: “¿Cómo ves el vaso? ¿Está medio lleno o medio vacío?”, pero ella en lugar de esto, soltó la siguiente pregunta:

¿Cuánto creéis que pesa este vaso? Aunque a los participantes les costó reacción, las respuestas variaron “entre 200 y 250 gramos”. A esto la psicóloga respondió:

El peso absoluto no es lo que realmente importa, sino que lo que importa es el peso que percibimos a lo largo del tiempo, es decir, lo que pese el vaso dependerá de cuánto tiempo lo sostengo: Si lo sostengo durante 1 minuto, no es problema. Si lo sostengo 1 hora, me empezará a doler el brazo. Si lo sostengo 1 día, mi brazo perderá su fuerza y empezará a templar.

El peso del vaso es el mismo, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y mádifícil de soportar se vuelve. Después continuó diciendo:

Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no es problema y es sano, al final son problemas y quieres buscarles una solución. Si piensas en ellas durante un rato largo empiezan a pesar y si piensas en ellas todo el día, el peso se volverá insoportable y sentirás que no puedes continuar. ¡Acuérdate de soltar el vaso!

 

 

Antes de comenzar la reflexión de este cuento, imagino que habrá una pregunta importante y es la siguiente: ¿Qué es el estrés? Podemos llamar estrés al proceso que se produce en nuestro organismo cuando se percibe una situación como amenzante y/o ante la que no tenemos recursos. Por tanto, no todas las situaciones provocarán el mismo estrés en las diferentes personas. Volviendo a la reflexión de la fábula y llevándolo al terreno que nos interesa hoy, el estrés, podemos deducir entonces que lo negativo del  estrés no es que aparezca de vez en cuando, si no que aparezca muchas veces, con mucha intensidad y/o  de forma muy duradera. Al principio ese estrés es adaptativo, porque nos ayuda a ponernos en marcha activando partes de nuestro cuerpo que nos permiten actuar, dependiendo de las demandas de la situación. Esta respuesta la hemos heredado de nuestros antepasados y su fin era el de garantizar la supervivencia. Ante la aparición de un posible peligro, nuestros antepasados (y ahora nosotros) reaccionamos para dar una respuesta a esta situación amenazante y ahí aparece esa activación, que como hemos explicado antes, es a lo que llamamos estrés. Entonces… ¿por qué tiene esa mala fama el estrés? Si esa activación no desaparece al mismo tiempo que el estímulo o situación percibida como amenzante, y permanece a nuestro lado, puede tener consecuencias negativas en nuestra salud ya que, mantenemos activadas esas funciones de nuestro organismo que, en algún momento eran útiles, pero que ahora provocan cambios que no son necesarios en nuestra situación.

Imaginad a nuestros antepasados. Imaginad los cambios que tendría que soportar el organismo para poder correr si le perseguía un animal salvaje. En ese momento esos cambios eran bastante útiles para nuestra supervivencia, ¿no? Ahora imaginad que esa activación se mantiene, a pesar de que el animal salvaje haya desaparecido. Nuestro organismo sigue preparado para dar una respuesta cuando ya no es necesario, por lo que nuestra salud se verá resentida por esos cambios a los que no le podemos dar salida. Ahora imaginad vuestro día a día y pensad las veces que, quizás sin ser necesario, os activáis y percibis una situación como muy amenzante cuando no lo es. Intentad notar qué cambios aparecen en vuestro cuerpo y si son útiles o no. Cuando se analiza esa activación y observamos que perdura en el tiempo, que es muy frecuente y que su intensidad sobrepasa las demandas reales de la situación, en ese momento podemos decir que nuestra activación no es adapatativa y,por tanto, pueden aparecer consecuencias negativas.

Una buena planificación y organización del tiempo, una estructura, analizar de forma realista las demandas de la situación y mis recursos pueden ayudar a manejar este estrés y aprovechar sus consecuencias positivas.

A pesar de todo, existen momentos en los que, salirse de la situación y realizar una visión desde fuera, es complicado. No dudéis en pedirnos información o solicitar ayuda si os sucede esto en algún momento.

Sara Pascual López