Mindfullness y terapia de aceptación y compromiso. Las respiraciones que nos quedan
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respiraciones

11 Ene Las respiraciones que nos quedan

Pasan los días, arranco páginas en el calendario, soplo velas al cumplir años, cuento las campanadas de año nuevo.

En nuestra cultura existe una ilusión, construida por todos, de que el tiempo avanza de forma inexorable. Nuestra edad aumenta con los años que nunca pararán de avanzar, como la semilla de un árbol que crecerá de forma indefinida, ascendiendo hasta el punto en que su copa se pierda en el cielo.

Consecuentemente nuestra sociedad vive de una forma similar a la que construye su forma de medir el tiempo. En ocasiones vivimos como si fuéramos a hacerlo eternamente, y decidimos posponer nuestros sueños, nuestras aspiraciones e incluso nuestros afectos. Puede llegar a apenar, enfurecer o aterrar el hecho de pensar que nuestro tiempo vital es limitado.

Aunque pueda parecernos increíble han existido formas muy diferentes de medir el tiempo en otras culturas.

¿Viviríamos de la misma forma si nuestra vida se midiera por las respiraciones que nos faltan, o por los latidos de nuestro corazón? Me atrevo a pensar que no sería así, que lejos de posponer ese sueño difícilmente realizable o de callar aquellas palabras nunca pronunciadas trataríamos de aprovechar cada segundo que nos queda de vida. El ser humano es consciente de su propia finitud y esta curiosa aptitud puede ayudarnos a conseguir todo aquello que nos proponemos hacer con nuestras vidas.

En las brillantes palabras de Marcel Jouhandeau ” Como no tenemos nada más precioso que el tiempo, no hay mayor generosidad que perderlo sin tenerlo en cuenta”

(La ilustración es del genial pintor surrealista Catrin Welz-Stein)